Dirección jurídica y fiscal para pequeñas y medianas empresas. Ponemos en orden quién es tu empresa y probamos que lo que hace sí pasó, con una plataforma que vigila lo que vence y una alianza con correduría pública para lo que debe formalizarse.
Ing. Financiero · Lic. en Derecho · —
El SAT ya no pregunta si tienes la factura: pregunta si la operación fue real. Si la prueba vive en correos y en la memoria de alguien, cinco años de deducciones están en el aire.
Cuando llega una venta, un crédito o una auditoría, la operación se detiene semanas en ordenar papeles.
Cualquiera de ellas puede seguir obligando a la empresa sin que nadie se entere a tiempo.
Las condiciones se descubren tarde, y sin fecha cierta el contrato vale poco en una revisión fiscal.
Un tercero puede registrarlas primero y cobrar por el nombre que tu empresa hizo valioso.
El criterio no falla; el seguimiento sí. Lo que se pierde, se pierde por falta de sistema.
Regularizarse es un proyecto que termina; mantenerse regularizado es una rutina que no.
Si tu empresa no está en orden, lo ponemos. Si ya lo está, la mantenemos: semáforos, expediente de materialidad por operación y seguimiento continuo.
Si tu empresa no tiene área legal, la ponemos. Si ya la tiene, le damos el sistema que le falta.
Se contrata por iguala mensual, con alcance definido por adelantado.
Todo lo que hace Cautio Legal, más el diseño fiscal de cada operación antes de firmarla. Los impuestos que más cuestan no son errores de declaración: son estructuras mal diseñadas desde el acto jurídico.
Se contrata por iguala mensual, con alcance definido por adelantado.
Porque las decisiones legales de una empresa casi siempre son decisiones de dinero. La mayoría de los despachos deja los números a otro; Cautio hace las dos cosas.
Se cotiza por proyecto, con alcance y honorarios cerrados por adelantado. No está incluido en las igualas mensuales.
Lo que Cautio no hace: contabilidad, declaraciones y nómina. El litigio se cotiza aparte o se deriva, con coordinación desde Cautio.
Contratos conforme a la ley vigente, no plantillas. Firmados, la plataforma vigila qué vence, qué se renueva solo y qué conviene renegociar.
Cada factura abre una lista corta de lo que la sostiene. La plataforma lo pide a quien lo tiene, incluido el proveedor, lo guarda con sello de fecha y dice, en pesos, qué queda expuesto.
Un oficio, una inspección o un requerimiento se vuelve una lista de acciones con responsable y plazo, con seguimiento hasta cerrar cada punto.
Permisos, registros y capacidad revisados, y un cruce diario contra las listas del SAT. Si un proveedor aparece, tienes treinta días: la plataforma abre el reloj y arma la carpeta ese día.
Dividendos, préstamos entre empresas, entrada de socios o aportación de marcas: revisados antes, con su efecto fiscal resuelto y su razón de negocios escrita ese mismo día.
Tableros, responsables, semáforos y trazabilidad. Tu equipo conserva el criterio; nosotros ponemos la infraestructura.
Lo que sigue requiere entender los números tan bien como los papeles.
Cuando una operación conviene formalizarse ante fedatario, Cautio lo detecta, prepara el expediente y lo canaliza. El acto de fe pública lo realiza la correduría, de forma independiente.
«Cautio nace como una iniciativa de Luis Cadena, miembro de nuestro equipo, para brindar un seguimiento más cercano y eficiente a empresas y clientes. En la Correduría la utilizamos desde sus versiones de prueba y hoy la recomendamos ampliamente por su utilidad en la gestión legal empresarial.»
La plataforma existe para que la prevención sea sistemática y no dependa de la memoria de nadie.
Expediente corporativo, poderes, contratos, marcas y obligaciones, más un mapa de materialidad de cinco ejercicios: qué tiene expediente y cuánto pesa.
Todo lo relevante en un solo lugar, ordenado y con sello de fecha.
Semáforo y alertas sobre lo que vence, lo que falta en cada expediente y lo que conviene formalizar.
Cuando algo se enciende, se atiende con criterio profesional y sin urgencias fabricadas.
Representación ilustrativa. Sin datos reales de ningún cliente.
Conviene para litigios y proyectos puntuales. Cobra por reaccionar; nadie vigila el día a día entre un asunto y otro.
Nadie conoce mejor el negocio. Lo que suele faltarle no es criterio, es sistema y una capa fiscal y financiera. Cautio se suma, no sustituye.
Sirve para documentos simples. Nadie responde por el criterio ni guarda la prueba de que la operación pasó.
Iguala mensual para poner la casa en orden, armar el expediente de materialidad y darle sistema al área legal.
El escalón superior: lo legal y el diseño fiscal de cada operación, con su razón de negocios documentada.
Valuaciones, modelos y operaciones de capital, cotizados por proyecto.
Cuéntanos lo esencial y te contactamos para definir alcance, plazo y honorarios del diagnóstico. Sin compromiso de continuar.
El primer paso es un diagnóstico con alcance y honorarios definidos por adelantado: qué tienes en orden, qué falta y cuánto pesa.