Cautio es dirección jurídica y fiscal para pequeñas y medianas empresas: una plataforma que vigila lo que vence, tenga tu empresa área legal o no, y una alianza con correduría pública para lo que debe formalizarse.
Ing. Financiero · Lic. en Derecho · —
Cuando llega una venta, un crédito o una auditoría, la operación se detiene semanas en ordenar papeles.
Cualquiera de ellas puede seguir obligando a la empresa sin que nadie se entere a tiempo.
Las condiciones se descubren cuando ya hay un problema, y renegociar cuesta más que haber revisado.
Un tercero puede registrarlas primero y cobrar por el nombre que tu empresa hizo valioso.
El criterio no falla; el seguimiento sí. Un vencimiento se pierde por falta de sistema, no por falta de abogados.
Regularizarse es un proyecto que termina; mantenerse regularizado es una rutina que no. Semáforos societarios y de marcas, alertas y seguimiento continuo.
Si tu empresa no está en orden, lo ponemos. Si ya lo está, te damos las herramientas para que siga así: semáforos societarios y de marcas, alertas y seguimiento continuo.
Si tu empresa no tiene área legal, la ponemos. Si ya la tiene, le damos la infraestructura que le falta. Ordenamos y mantenemos el expediente corporativo completo (actas, libros, asambleas, poderes y estructura societaria) consultable en un solo lugar y no repartido en cajones y correos, con tableros por abogado y semáforos para los equipos que ya operan internamente. Redactamos y revisamos los contratos que sostienen la operación, y una vez firmados les damos seguimiento para que ninguna renovación, plazo o vencimiento tome por sorpresa a nadie. Cubrimos la materia laboral en su vertiente preventiva: contratos, políticas internas, obligaciones vigentes y preparación frente a inspecciones. Registramos y vigilamos tus marcas, que suelen ser el activo más valioso y el peor protegido. Y la plataforma vigila de forma continua todo lo anterior, marcando lo que vence, lo que falta y lo que conviene formalizar ante fedatario.
Se contrata por iguala mensual, con alcance definido por adelantado.
Todo lo que hace Cautio Legal, más la capa que casi nadie entrega junto: el diseño fiscal de cada operación antes de firmarla. Las decisiones que más impuestos cuestan a una empresa no son errores de declaración, son estructuras mal diseñadas desde el acto jurídico: dividendos decretados sin soporte, préstamos entre empresas del grupo sin contrato ni tasa, aportaciones de bienes o marcas sin valuación, socios que cobran por vías que no corresponden. Aquí revisamos y estructuramos cada uno de esos movimientos con su efecto fiscal resuelto desde el diseño: distribuciones y su mecánica, operaciones entre partes relacionadas con el soporte de precios de transferencia que la ley exige, contratos intercompañía, y revisión previa de cualquier operación relevante antes de que se documente. No hacemos contabilidad, declaraciones ni nómina: trabajamos junto a tu contador, no en su lugar.
Se contrata por iguala mensual, con alcance definido por adelantado.
Porque las decisiones legales de una empresa casi siempre son decisiones de dinero. La mayoría de los despachos entrega la estructura jurídica y deja los números a otro. Cautio hace las dos cosas. Analizamos tu deuda y proponemos cómo ordenarla: qué conviene refinanciar, qué renegociar, qué garantías estás dando de más y cuánto te cuesta realmente cada línea de crédito. Valuamos la empresa, sus activos y sus marcas cuando hay que repartir, vender o incorporar socios. Construimos el modelo financiero que soporta la decisión, y armamos el portafolio de la empresa para que dejes de verlo una vez al año y empieces a monitorearlo. Y cuando llega una operación de capital, sea la entrada de un socio, una venta parcial o una sucesión, acompañamos el proceso de punta a punta, con la estructura jurídica y la aritmética alineadas desde el primer día.
Se cotiza por proyecto, con alcance y honorarios cerrados por adelantado. No está incluido en las igualas mensuales.
Lo que Cautio no hace: contabilidad, declaraciones y nómina. El litigio se cotiza aparte o se deriva, con coordinación desde Cautio.
Contratos hechos conforme a la ley vigente, no plantillas recicladas. Una vez firmados, la plataforma les da seguimiento: qué vence, qué se renueva automáticamente si nadie avisa, qué obligación tuya está por incumplirse y qué cláusula conviene renegociar antes del siguiente ciclo.
Cuando llega un oficio, una inspección o un requerimiento, no recibes veinte páginas de dictamen. Recibes qué dice, qué implica, y una lista de acciones aterrizables con responsable y plazo, más el seguimiento hasta que cada punto queda cerrado.
Revisamos que tengan los permisos, registros y capacidad legal que afirman, que sus contratos digan lo que deben decir, y damos seguimiento continuo. No una revisión de una sola vez, sino vigilancia mientras la relación esté viva.
Cada movimiento relevante, sea un dividendo, un préstamo entre empresas del grupo, la entrada de un socio o una aportación de marcas, se revisa antes y no después, con su efecto fiscal y corporativo resuelto desde el diseño.
Tableros por abogado, asignación de responsables, semáforos por asunto y trazabilidad de cada pendiente. Tu equipo conserva el criterio y la relación con el negocio; nosotros ponemos la infraestructura para que nada dependa de la memoria de una persona.
Lo que sigue requiere entender los números tan bien como los papeles.
Cuando una operación conviene formalizarse ante fedatario, Cautio lo detecta, prepara el expediente y lo canaliza. El acto de fe pública lo realiza la correduría, de forma independiente.
«Cautio nace como una iniciativa de Luis Cadena, miembro de nuestro equipo, para brindar un seguimiento más cercano y eficiente a empresas y clientes. En la Correduría la utilizamos desde sus versiones de prueba y hoy la recomendamos ampliamente por su utilidad en la gestión legal empresarial.»
La plataforma existe para que la prevención sea sistemática y no dependa de la memoria de nadie.
Revisión del expediente corporativo, poderes, contratos clave, marcas y obligaciones del grupo.
Todo lo relevante queda cargado, ordenado y consultable en un solo lugar.
Semáforo y alertas sobre lo que vence, lo que falta y lo que conviene formalizar.
Cuando algo se enciende, se atiende con criterio profesional y sin urgencias fabricadas.
Representación ilustrativa. Sin datos reales de ningún cliente.
Conviene para litigios y proyectos puntuales. Cobra por reaccionar; nadie vigila el día a día entre un asunto y otro.
Conviene cuando el volumen diario lo justifica y nadie conoce mejor el negocio. Lo que suele faltarle no es criterio, es sistema: seguimiento, tableros y una capa fiscal y financiera que casi ningún equipo interno tiene completa. Cautio se suma, no sustituye.
Sirve para documentos simples. Nadie responde por el criterio ni conecta cada firma con su efecto fiscal.
Plan de servicios profesionales por iguala mensual, para poner la casa en orden o para darle sistema al área legal que ya tienes.
El escalón superior: lo legal y el diseño fiscal de las operaciones, en una misma dirección.
Valuaciones, modelos y operaciones de capital, cotizados por proyecto.
Cuéntanos lo esencial y te contactamos para definir alcance, plazo y honorarios del diagnóstico. Sin compromiso de continuar.
El primer paso es un diagnóstico con alcance y honorarios definidos por adelantado.